
Desde niño, el actor disfrutaba de ver los circos, las pantomimas y todo lo relacionado con las artes escénicas. Araya Guerrero, después de terminar la primaria, se fue del municipio a continuar sus estudios, pero una enfermedad lo alejó de lo que sería una carrera profesional, pero lo acercó a lo que fue su máxima pasión: el teatro.
Su gran maestro y guía para esa aventura fue el director de escena japonés Seki Sano, quien formó a una generación de grandes actores. Sus primeros trabajos de manera profesional fueron en teatro, uno de los escenarios de renombre fue Bellas Artes. Fue esta área su gran pasión, sin embargo a insistencia de su amiga personal Silvia Derbez decidió participar en cine en la película El Seminarista, misma que la actriz protagonizó al lado del inolvidable Pedro Infante.
Después de 35 años de carrera profesional y de películas
como Llanto por Juan Indio, Una noche sin mañana, Los 3 Farsantes,
La recta final, Raíces en el infierno, Santo, el Enmascarado de Plata
contra los villanos del ring, entre otras, regresó a su pueblo natal,
donde ha estado junto a su inseparable esposa, María de Jesús
Rivera Hernández.

